Consejos Articulo

El Kamasutra: el libro más famoso que casi nadie ha leído (y lo que realmente dice)

30 Dec 2025 5 min de lectura 0 lecturas

El libro más famoso que casi nadie ha leído. Descubre qué dice realmente el Kamasutra y por qué es mucho más que un catálogo de posturas imposibles.

Hay libros que todo el mundo conoce pero casi nadie ha abierto. El Quijote, por ejemplo. O Guerra y Paz. Pero ninguno ha sido tan malinterpretado como el Kamasutra. Dices su nombre en una cena y alguien suelta una risita nerviosa. Lo mencionas en una conversación y automáticamente la gente piensa en posturas imposibles, flexibilidad de gimnasta y noches maratonianas. 

 

Spoiler: el Kamasutra no es un manual de acrobacias. Es algo mucho más interesante.

 

Un libro de hace 1.700 años que sigue dando que hablar

 

Escrito en sánscrito por un tal Vatsyayana —del que sabemos poco más que su nombre— el Kamasutra nació en la India antigua, probablemente entre los siglos III y V de nuestra era. Y aquí viene la primera sorpresa: de los siete libros que componen la obra, solo uno habla de posiciones. El resto trata sobre seducción, cortejo, matrimonio, cómo elegir pareja, el papel de las cortesanas en la sociedad, e incluso consejos para esposas sobre cómo gestionar a las otras esposas del marido (sí, era otra época).

 

El Kamasutra es, en realidad, un tratado sobre el arte de vivir. Kama significa deseo o placer, y sutra son aforismos o enseñanzas. Es decir: enseñanzas sobre el placer. Pero no solo el físico, sino el placer en un sentido amplio: el disfrute de la vida, las artes, la belleza, la conexión humana.

 

¿Por qué lo redujimos a un catálogo de posturas?

 

Cuando el Kamasutra llegó a Occidente en el siglo XIX, lo hizo de la mano del explorador británico Richard Burton, que lo tradujo en 1883. Era la época victoriana, así que imagina el escándalo. La traducción se distribuyó de forma semiclandestina y, claro, lo que más circuló fueron los fragmentos más "picantes". El contexto filosófico se perdió por el camino.

 

Desde entonces, el Kamasutra se convirtió en sinónimo de manual sexual. Las ediciones populares del siglo XX eliminaron casi toda la filosofía y se centraron en ilustraciones de posturas, muchas de ellas añadidas posteriormente y que no estaban en el original. El marketing hizo el resto.

 

Lo que el Kamasutra realmente enseña

 

Si te sientas a leer el texto completo (hay buenas traducciones académicas), descubrirás que Vatsyayana era un tipo bastante sensato. Algunas de sus ideas:

 

El placer es uno de los tres objetivos legítimos de la vida, junto con el deber moral y la prosperidad material. Los tres deben estar en equilibrio.

 

El deseo no es algo de lo que avergonzarse. Es parte de la naturaleza humana y merece ser cultivado con inteligencia.

 

La seducción es un arte que requiere atención, paciencia y conocimiento del otro. Nada de prisas.

 

La compatibilidad importa. Vatsyayana dedica páginas enteras a explicar que no todas las personas encajan bien juntas y que conocerse antes de comprometerse es fundamental.

 

La comunicación es clave. Sí, hace 1.700 años ya se sabía que hablar con la pareja era importante.

 

En este sentido, el Kamasutra se parece más a un libro de psicología de las relaciones que a un manual técnico.

 

Las famosas posturas: contexto, por favor

 

¿Y las posturas? Sí, están ahí. El libro las menciona, las clasifica y las describe con un tono bastante pragmático. Pero Vatsyayana no las presenta como un examen que hay que aprobar ni como una competición. Son opciones, no obligaciones. Y muchas de ellas son bastante… normales.

 

La obsesión occidental con las posturas más acrobáticas dice más de nuestra relación con el sexo —competitiva, orientada al rendimiento— que del espíritu original del texto.

 

Un libro de su tiempo (y del nuestro)

 

Es importante leer el Kamasutra con perspectiva histórica. Hay pasajes que hoy resultan incómodos: el texto asume una sociedad patriarcal, habla de conquistar mujeres como si fueran territorios, y algunas recomendaciones serían inaceptables en cualquier contexto contemporáneo.

 

Pero también hay fragmentos sorprendentemente modernos. La idea de que el placer femenino es igual de importante que el masculino aparece varias veces. También la noción de que una relación satisfactoria requiere esfuerzo de ambas partes.

 

Como todo texto antiguo, el Kamasutra es un espejo de su época y un punto de partida para reflexionar sobre la nuestra.

 

¿Por qué sigue siendo relevante?

 

Quizá porque nos recuerda algo que a veces olvidamos: que el deseo forma parte de la vida y que tratarlo con curiosidad, respeto e inteligencia es mejor que ignorarlo o convertirlo en tabú.

 

El Kamasutra no es un manual de instrucciones. Es una invitación a pensar sobre cómo nos relacionamos, qué buscamos en el otro y cómo equilibramos el placer con el resto de nuestra existencia.

 

Y eso, con o sin posturas acrobáticas, sigue siendo una conversación que vale la pena tener.

Compartir este artículo